Descubrir

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Domingo, 6.30 am. Abrí los ojos y tenía su carita en primer plano. Estaba sentado sobre la cama, mirando a la pared, sonriendo con asombro como si hubiese visto algo increíble, y lo era: el sol asomaba luego de una semana de lluvia y proyectaba lunares dorados por toda la habitación.

Nilo estaba descubriendo el amanecer a través de la persiana, fascinado como quien ve algo hermoso por primera vez en su vida.

Y yo lo miraba fascinada, como quien se da cuenta de que puede revivir, a través de su hijo, todas esas primeras veces de la infancia descubriendo el mundo.

Corrí a buscar la cámara y le guardé este recuerdo, mientras él seguía jugando con su papá.